lunes, 30 de abril de 2007

En bici

Siempre les pedí a los Reyes una bici. Miraba con desconsuelo a mis amigos correr arriba y abajo en la calle. Me sentaba en el bordillo y los veía acercarse en grupo pedaleando y conversando. Uno de ellos, Mani, mi mejor amigo me la prestó un día, pero claro, yo no sabía ni como sentarme en ella, así que disimulando mi nerviosismo puse un pie en el pedal y.....empujé. La torta fue más sonora que dolorosa y yo, con mi ego por los suelos, al igual que mi desconchado cuerpo, me levanté y lo volví a intentar con parecido resultado. Al día de hoy tengo claro que quien me enseño, fueron los cardenales en mis rodillas, tobillos, brazos y hasta alguno en la cabeza. Por cierto, jamás, jamás los reyes me trajeron la bici y.....mira que me portaba bien.

sábado, 28 de abril de 2007

Para ella

Amanece, se abren sus soles que remolonean y desean un poquito más de sueño. Me acerco y la beso, la abrazo intentando endulzar su despertar, mis labios la rozan y siento su piel maravillosa. Deseo tanto ver su carita, pero aun la penumbra me lo impide. Luego tras las obligaciones matutinas, bajo a la cocina y allí está. Solo pienso en su abrazo en su pelo en mi cara y odio el reloj porque me separará de ella en breve.
Nueve horas más tarde vuelvo y solo llegar y abrazarla, sentirla, oir su voz, sus anécdotas, su sonrisa, incluso sus enfados cuando algo se le tuerce. Pero ella definitivamente. Quiero levantarla al aire pero ella nunca me deja y con unos grititos que me encantan me obliga a ponerla en el suelo. A veces no logro controlar mi emoción y mi sal en lágrima me traiciona, pero es que me siento feliz, ¡carajo!

De Enero a Septiembre.

Enero: ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? ¿Quién me ha puesto aquí? ¡Joder que oscuro!

Febrero: no sé cuanto llevo aquí, está todo mojado, parece que estoy solo.

Marzo: ¡ey, ey! ¿Hay alguien? Oigo algo extraño, lejano, apagado, repetitivo.

Abril: ese ruido no para, me está volviendo loco. Además algo me está pasando noto una presión sobre mi ¿Alguien viene a por mi?

Mayo: Creo que se escucha algo, son como voces, lejos, varias. ¿patiño…..nosequé rosa….julián….marbella…..publicidad……..? No se que es todo esto.

Junio: Me he podido mover un poco. Me gusta.

Julio: ¡EEEEeeeepa! Me he dado la vuelta jejeje. Esto está cada vez más estrecho y no se qué pasa.
Agosto: Fijándome hoy….mira que soy raro, cosas cuelgan, se me mueven, son como pequeños rabitos. Ni idea.

Septiembre:…………..¿Eh?..............¿que?....................¿Que pasa aquí? ¿Pero que invento es este? (esto creo que lo he escuchado alguna vez) me caigo. ¡Uf que estrecho! Nononononono yo por ahí no paso nononono, ey per…….¡Uf que frio! Todo está luminoso aunque no veo. ¡¡¡¡PLAS!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡BUAAAAAA!!!!

viernes, 27 de abril de 2007

Ella.


¿Que puedo decir de esta mirada tan limpia y preciosa?. Estoy enamorado de lo que esos ojitos transmiten, de lo que estos ojitos me dicen.
Me considero afortunado, porque para mi ella es la mujer mas hermosa del mundo, por dentro y por fuera. Tras el "si" que un día me dio, se ha ido creando todo un mundo fantástico. Soy muy feliz tan solo con contemplarla, mirarla cuando duerme, despertarla en las mañanas y besarla hasta que su remoloneo se convierte en sonrisa. Esa sonrisa que cambia a carcajada y llena nuestra casa convirtiéndola en hogar. ¿Cómo no ser feliz?.
Recorro sus deditos cada noche, acariciándola mientras se va quedando dormida. Y en esos momentos quisiera darle la luna para que la use de almohada, arroparla con el manto del cielo estrellado y susurrarle al oído que la quiero.

EL Callejón de la Luna

La vieja calle siempre ha estado ahí, pero… ¿que tontería no? ¿Quién piensa si las calles han estado o no siempre? Las calles son como las personas, siempre están…. ¿O no?. Mi calle se llama “El Callejón de la Luna”. A medio camino entre pasadizo algo grande y callejuela pueblerina en medio de una ciudad que amenaza con tragársela a golpe de licencia de obra. Hay desconchones en muchas paredes, algún rastro de tiza medio borrada en el asfalto, resto de algún juego infantil del que también me hice partícipe cuando aún creía que David el Gnomo era real, hace tanto tiempo………. Si sales a caminar por sus aceras, donde siempre hay algún sempiterno resto canino, puedes escuchar las apagadas conversaciones de los vecinos.
Las telas mojadas y olorosas de jabón cuelgan de cuerdas en aparentemente endebles estructuras oxidadas pero que jamás las verás caer. A veces juego a ir adivinando los guisos y pucheros que cada vecino se trajina para el día, los olores son parte inseparable del lugar: garbanzos, papas, sopas, carnes de todo tipo, pollo, ajo, cebolla, huevos fritos, tortillas……
Los viejos portales sin puerta, escalones gastados de tristezas, alegrías, correrías, subidas cansadas, bajadas tranquilas, besos al volver robados al reloj en el último minuto de la despedida……
Se han visto salir “nuevas novias níveas” si me permiten la absurdez. Y todos nos asomamos para ver a la hija de la Carmencita partir en un coche alquilado negro y brillante, para rara vez verla otra vez por aquí, y todos diciendo que el novio era bueno y que se van a vivir a un pisito en la Rambla.
También las escaleras que bajan del jardín tienen vida propia, árboles que por entonces eran fortalezas de juegos infantiles, hormigas que ahogábamos en sus hormigueros, hoyos para jugar a la canica, piedras que más de una vez ví demasiado cerca para luego al día siguiente ir diciendo a todos: “¡Mira! Seis puntos que me han dado” y todos alrededor tuyo mirándote la brecha y por un momento sentirte casi un héroe de cuento. A medida que los años se caían del calendario, los que antes me miraban la brecha, ahora son todo ellos “brecha”, rotos en si mismos, rotos por cosas que nunca deberían haber existido. Sentados desde la mañana hasta la noche en los muros de la escalera, sus ojos lagrimean tiempo perdido, vida perdida. La droga su único sino. Les saludo al pasar, me suelen responder con un movimiento de cabeza. De vez en cuando alguno se me acerca para pedirme dinero. No queda nada de aquella infantil e inocente amistad. Le doy algunas monedas, pero en la conciencia se me planta la semilla de la duda, no se si hago lo correcto.
A veces una ambulancia desembarca por la zona, trae luces, se lleva a alguien. El revuelo es monumental, los comentarios resuenan en el callejón:
- Es Antoñito el relojero, creo que le dio un “paralís” y se cayó.
-No, no, es Dña Amada (la loca como la conocemos todos) que el marido le ha vuelto a aflojar.

Las noches de verano son fantásticas, muchos nos salimos al fresco nocturno y comenzamos un ritual:
-¡Epa!
-¡Opa!
Nos saludamos. Metemos baza hablando del calor que hace, del partido de esta tarde, y seguimos luego con temas profundos: La vecina del tercero, la del “Yorsai”, que anoche otra vez se la oyó “trajinando” con alguien de “madrugá”. Escándalo general. “¡Pero si es viuda!” dice alguien aun medio despistado.
Los críos corren de un lado a otro como sin creerse que a esas horas de la noche, después del telediario, el parte como mi abuelo lo llamaba, pudieran campar a sus anchas y encima no había colegio al día siguiente. Las vacaciones de verano era esa época mágica que todos deseábamos ver llegar.
Recuerdo los partidos de tenis, uno con raqueta de madera y otro con la de cuerdas (todos lo envidiábamos), bicicletas, petardos en San Juan, batallas entre grupos, peleas, costras, algún ojo morado,
Recuerdo el chándal que no debías romper bajo amenaza de muerte por parte de tu madre y que…. ¡joder se te rompía de nada! No aguantaba ni un triste revolcón al tirarte para parar un penalti.
Aún existe la tienda de Chano, y la de Santiaguito. Venden chucherías, aceite, cebollas, pan, el periódico y una especie de dulces azucarados que exponen detrás de vitrinas que han visto mejores tiempos, más que verse a través, se adivina. Allí las vecinas cuando llegan preguntan quién es la última, los maridos bajan a tomar un botellín, saludando con un meneo de cabeza a todo el que entra.
Es ahora, de madrugada, cuando un búho reposa sus alas en lo alto de mi tejado y la luna creciente ilumina todo el callejón.

He visto un lindo gatito


Esta foto la hice de casualidad una tarde, me resulta relajante contemplarla. ¿que pensará ese gato? ¿la cantidad de peces que hay bajo el mar? :)

Maldita Palabra.

Eva es tan hermosa..., pero no me refiero a esa belleza física tan banal, te hablo de la imagen que primero me viene a la mente cuando pienso en ella. Aunque si he de "acotarla" exteriormente diría que es bajita, apenas supera el metro y medio, su pelo normalmente está ensortijado y lo atusa con unos dedos chiquitos y regordetes. Sus ojos rasgados y pequeños, enmarcan una cara rosada y no puedo decir otra cosa que sincera y pura.
Desarma con tres palabras a todo el que se le cruce. Es una apasionada de la pintura y los deportes que disfruta como una niña, aunque ya pica los veintitantos. Y todo por culpa de la maldita palabra. No dejo de sorprenderme por su capacidad para hablar con un desconocido como si de un familiar se tratara. Sus lados menos agradables son los celos que la delatan ante todo aquello que le robe protagonismo, también le falla el saber callar, y mira que le digo una y otra vez que intente controlarse, pero nada, siempre se inmiscuye en todo momento.
Y con todo esto... no tiene apenas amigos, por culpa de la maldita palabra.
A veces siento sincera y llana envidia de su forma de ver el mundo, de como interactúa con el, de como rie o llora según siente el momento sin ninguno de los tapujos que normalmente nos atenazan a los demás. Y todo por culpa de la maldita palabra.
Hay que ver... la de lágrimas que se derramaron a su llegada, y hoy no serían nada en comparación con las que caerían en su ausencia. ¿y todo por culpa de la maldita palabra?. Todos las que la conocemos nos la comeríamos a besos y no... nada tiene que ver con la lástima y desde luego no tiene nada que ver con la maldita palabra... No creo que su belleza sea por culpa de un cromosoma menos, de esa maldita palabra…

jueves, 26 de abril de 2007

Contando cuentos

Alguna que otra vez me ha dado por escribir. Encender el ordenador, abrir el Word y enfrentarme a ese pequeño cursor parpadeante. Este es uno de los resultados:

-¡Hola Ángela! ¿qué, de vuelta?
-Si, ya ves, me toca trabajar esta noche.
-¿Vienes a verme a mi?- preguntó con tono irónico.
-Pues… Juan……si, la verdad es que si.

Silencio, de esos silencios molestos, vergonzantes. Juan no esperaba escuchar así, de repente lo que tanto había temido desde que empezó todo, desde que la oscuridad avanzaba poco a poco y el la veía pero procuraba ignorarla.

-Vaya…-dijo incorporándose un poco- pensé que…bueno, quizás hubiera alguna posibilidad.
-No, lo siento –Ángela contestó intentando ser tranquilizadora. Juan era su amigo desde hacía no mucho, pero le había cautivado su conversación- Sabes además que nunca hay error.
-Ya, ya... dijo Juan, pero me quedan aún varias cosas que…-y se quedó pensativo, se dijo que si hasta ahora no había querido ocuparse, hacerlo ahora sería egoísta por su parte-. Bueno, es igual ya pocas cosas me importan.
-No hay prisa Juan, además, he tenido buenas charlas contigo estos últimos días y me caes bien, no eres como la mayoría, un guiñapo aterrorizado. Supongo que un rato más no importa, ¿Necesitas un rato más?

Juan se encontró meditando sobre el tiempo, curioso tema se dijo. Algo en lo que rara vez se piensa, excepto cuando no se tiene. Algo que no se ve hasta que se mira. Que concepto más extraño, abstracto, pero nunca banal a pesar de todo, y rara vez se tiene presente. Se desperdicia constantemente. Siempre sometidos a él.

-Bueno –contestó- no se…. ¿para qué? Al final me he de ir quiera o no
-Ánimo Juan -le dijo Ángela suavemente- todo es mucho más sencillo de lo que te hayas podido imaginar.
Y sonriéndole dulcemente, unieron sus miradas al fin, cosa que Ángela le tenía estrictamente prohibido desde que se conocieron. Meses de lucha en coma y un cuerpo roto pudieron con él. En la habitación una alarma ya más molesta que útil rompió el silencio y la quietud.

Mientras, el sol avanzaba, la gente iba y venía, el mar se sometía a las mareas, los niños jugaban ruidosamente……No, nada se había detenido, ningún “aviso” mundial se había producido.

Juan H. M., paciente 505211/372. Causa de la muerte: Fallo generalizado multiorgánico. Hora: 05:32. Familiares conocidos: Manuel H.S. (padre) Dirección y forma de contacto desconocidas. Nunca visitó al hijo.

CAMA LIBRE.

Sobre viajes


No se si a uds. les gusta viajar, a mi si. He hecho varios, sobre todo después de haberme casado. El último fue a la isla de La Palma, la isla bonita. Y ciertamente hace mención a su nombre. Caminar por las calles, callejuelas, rincones y plazas de Santa Cruz de la Palma es un hermoso retorno al pasado -al menos para mi-.

Recién llegado al ciber mundo

La verdad, es que no se si debo echarme a llorar, temblar de frio, chupar a ver si me llega algo de comida........ Esto de nacer en el ciberespacio blogero es curioso. Aún no se en qué emplearé este espacio ni tiempo. Tampoco se con qué asiduidad lo haré, pero lo que haga será con la mejor de mis intenciones.

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